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Resulta sumamente interesante el poder observar el resultado final de una aplicación “diferente” a una teoría que comúnmente tiene un uso muy específico. Dicha labor, poco practicada, puede existir solamente cuando un estudioso de las matemáticas “renuncia” a los limites definidos que su área le indican para explorar horizontes un tanto lejanos –para algunos– con el único afán de perseguir un impulso nacido en lo más hondo de su ser y que finalmente lo conlleva a la creación, a un resultado especial y diferente.

Durante la primera semana de vacaciones, y mientras examinaba algunos libros y apuntes sobre  áreas y temas de sumo interés con el fin de hacer un listado de temas en los que debo profundizar, tuve la fortuna de encontrar el hilo que me condujo al descubrimiento de un artista holandés que me dejo boquiabierto.

Partí de los filtros más básicos para hallar el camino más adecuado a seguir, con lo que llegue a la aproximación Butterworth, una vez allí seguir por la teoría de aproximación Chebyshev, sin darme cuenta  me encontraba ya, totalmente inmerso e indagando dentro de las funciones de aproximación de Chebyshev, teoría y principio básico en la obra de Theo Jansen.

Desconozco el funcionamiento de las maquinas de Theo Jansen, y como hace uso de la teoría de Chebyshev para su fin, únicamente se que esta teoría es capaz de resolver el paralelogramo de Watt –el cual se encarga de convertir el movimiento circular en linear, y que es base fundamental en las maquinas de vapor– y otros problemas de mecánica muchos más sofisticados como los que emplea Jansen. Lo cual resulta demasiado interesante ya que por otro lado yo como ingeniero en computación lo ocupo para el diseño de algunos filtros, un fin y aplicación diametralmente distinta a las que en mecánica se buscan, aunque, se diseñan empleando exactamente la misma base lógica. La gran diferencia es que mis resultados no sean tan impresionantes para la vista :-P

Como todo artista, Jansen requiere de un pequeño discurso que respalde su obra y no sea vista como un simple juguete por parte de los “descubridores” y curadores dentro del mundo de arte, o como una mera ociosidad científica por parte de la comunidad a la que originalmente perteneció. Discurso que básicamente trata de despejar las dudas sobre el supuesto paralelismo existente entre ciencia y otras áreas del pensamiento humano, en este caso la ciencia. Mostrando la sublime fusión entre la rigidez del pensamiento racional que conducen al mínimo esfuerzo plasmado en extrañas figuras con un caminar hipnótico pero que finalmente resultan hermosas en muchos sentidos: desde lo estético –bueno, si no se es muy exigente :-P –, pasando por lo ideológico, hasta llegar a lo abstracto. Y es que para los que creemos que términos como multidisciplinario, o ingeniero “raro” nos parecen simples etiquetas –cercanas a lo peyorativo– usadas por gente convencional acostumbrada a los limites que ellos mismos se han impuesto al autodefinirse dentro de un área de trabajo por el simple miedo –sin contar con la pereza mental que palidecen al tener que exigirse más de sí mismos– que la incertidumbre de otras áreas les generan, el trabajo de Theo Jansen nos resulta inspirador y de cierto modo un justo transgresor a los anacronismos que se resisten a perdurar en nuestras sociedades y que es labor de unos cuantos proseguir derruyendo.

¿Arte o mera ociosidad científica? En lo personal la etiqueta me resulta irrelevante si se comprende lo que su trabajo representa. Me gusta pensar que en un futuro las generaciones estudiaran la razón de la cerrazón de la sociedad actual  y su alta capacidad para encapsularse dentro del cómodo y seguro terreno de lo conocido.

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