Complejo de Inferioridad.

Todos y cada uno de nosotros poseemos una serie de complejos psicológicos los cuales pueden llegar a representar un verdadero lastre para nuestras vidas, claro, si es que no aprendemos a lidiar con ellos.

Como lo dije días atrás, una persona cree que mi necesidad de aprender sobre áreas netamente “ajenas” a mi carrera es la forma con la cual yo disfrazo mi sentimiento de inferioridad, mi necesidad de separarme de la muchedumbre y crear una superestructura cuyo objetivo no sea distinto al de “intimidar” al resto de las personas -desde mi forma de vestir, ver a la gente y menospreciarla por su “ignorancia”- es el mayor indicativo de mi cobardía -dada por mi incapacidad de poder relacionarme con mis “semejantes”- para intentar abrirme ante el mundo.

Desafortunadamente para ellos soy completamente capaz de lidiar con la gente, de hecho durante la primaria, secundaria y estancia en la vocacional siempre estuve rodeado de personas. Nunca me sentí a gusto dentro de tanta muchedumbre y finalmente opte por abandonarlos.

Es cierto que en algunas ocasiones -pocas, muy pocas- mi sentimiento de inferioridad es notorio en mi persona, pero su nacimiento nunca se debió a que me sintiera menos por la capacidad de relación de las personas, sus logros o su status dentro de su sociedad. Mi sentimiento de inferioridad nació de la “envidia” que siento por las personas, por la facilidad con llegan a vivir su vida haciendo uso de un pobre criterio que les ofrecen resultados lo suficientemente verificables o convincentes para dejarles satisfechos, pero que no les permite alcanzar la libertad plena.

La libertad es el máximo sueño del hombre, desafortunadamente son pocas las personas que lo consiguen. En lo personal creo que es un campo no apto para la gran mayoría ya que adentrarse en un campo como este implica crear un agresivo talante sobre nuestros pensamientos, cuestionar todo lo posible, desconfiar de nuestras propias palabras y saber que ninguna idea es en  absoluto verdadera puede convertirse en una experiencia sumamente traumatizante, sobre todo si se cree que nuestras ideas serán verdaderas y aplicables en todas nuestras decisiones, si se tiene la necesidad de vivir bajo un infantilismo disfrazado -el cual nos haga más tolerable la existencia- la libertad es algo que se querra evitar.

Estoy seguro que mis complejos encuentran su base en mi incapacidad de crear una ideología permanente, incuestionable, pero sobre todo confiable. Admito que la gente en ese aspecto me ha superado  ya que bajo lo que ellos conocen como religión han creado una ideología con la que ellos mismos aceptan su derrota ante la vida y por lo tanto se pueden limitar a “disfrutar” -en cierta medida- los placeres de este mundo. Por mi parte parece que siempre estaré condenado a vivir en el cuestionamiento, siendo aquí el lugar donde se albergan tanto mi aliciente de vida como mi mayor miedo, el cual no es otro que el perder o destruir mi esencia por completo, todo esto sin tener la menor sospecha o recato de lo que hago.

En más de una ocasión he pensado que mi carrera “oficial” es resultado de la búsqueda de  un contrapeso a todo esto. Contar con un medio donde me sienta seguro de que todo lo que digo y hago es completamente verificable y “absolutamente” correcto es algo que da seguridad a mi persona, aunque dudo mucho que mi persona se derrumbe por completo si carece de dicho contrapeso.

Es bastante difícil poder expresar las ideas que dentro de mi yacen, muchas veces porque no tengo interés en que la gente conozcan lados de mi persona que me ha llevado años reencontrar -o encontrar-, otras veces porque me quedo corto de palabras que me auxilien a expresar de manera clara todo lo que pienso. De hecho creo que para poder plantear muchas de mis ideas tendría que acércame a un lenguaje superior, al lenguaje filosófico, pero ello es algo sumamente difícil, ya que estaría desando poder ofrecer la palabra como resultado de un proceso -y no como un simple medio de expresión, como lo hace todo el mundo-, un proceso que no sería otro que el de haber logrado una plena conversación conmigo mismo en un campo totalmente libre. Lo malo de ello es que quizá nunca lo logre.

Si alguna vez se preguntaron porque nunca tome muy en serio este blog, aquí esta su respuesta. Jamás tuve la intención de que me conocieron mejor, y mucho menos aburrirles con pensamientos que quizá no comprenderían porque ellos van unidos a mi particular forma de ver las cosas,  siempre omito detalles que conectan una o más ideas por el simple hecho de que estas ya están en mi mente -y creo en esta entrada se puede notar-, lo que ocasiono que más de una persona tachara de incoherentes mis entradas. Espero no volver a cometer ese error.

complejo de superioridad

Mi complejo de inferioridad se presenta como complejo de superioridad, como dije hace tiempo, yo mismo me encargo de él cuando sale a flote.

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