¿Premio por buena conducta?

Muchos de ustedes lo saben, siempre lo he dicho y siempre lo seguiré diciendo: Soy y siempre me he considerare un sujeto con mucha suerte.

Como dije en la entrada antes escrita –aunque creo que el orden de publicación no ayuda mucho a comprender estas líneas :-P– el que el semestre termine significa un alivio para mi persona. Demasiadas cosas se han de sacrificar para terminar de buena forma el mismo.

Estaba algo decaído porque tenía planeado ir a un concierto en el anfiteatro Simón Bolívar en el cual el gran bajista Agustín Bernal se presentaría. Ha pasado ya un considerable periodo de tiempo desde la última vez que pude escucharlo. Desaf0rtunadamente los tres exámenes que tendré entre el lunes y martes lograron impedir que pudiese ilusionarme con ir a dicho concierto.

Este fin de semestre he hecho cosas que antes no haría, también he dejado de lado ciertas cosas que antes me fascinan tanto con tal de cumplir con las primeras. Supongo que gracias a las mismas mi suerte decidió cambiarme el concierto de mañana para uno que pinta para ser de los mejor para cerrar el año. El mismo gran bajista presentara su último álbum en la maravillosa sala Carlos Chávez, y lo mejor es que esto será recién termine el semestre 😀

Lo único que ahora me preocupa es que aun no tengo su álbum. No lo encuentro por ningún lado y no deseo descargarlo por iTunes ya que ello significa pedirle prestada su tarjeta a alguno de mis hermanos y ello inevitablemente conduce a una burla hacia el objeto que compro 😡 Aunque creo que en este caso no tengo otra salida 😦

Aunque quien sabe, quizá mi suerte vuelva a postrarse a mi lado y para mañana consiga brindarme los ánimos suficientes para escaparme al concierto y conseguir una respuesta pronta de parte de este gran bajista al comentario que le envie, con lo que conseguiría ahorrarme la burla. Si ello sucede, significa que en verdad he nacido con bastante suerte 😛

No se dejen engañar por la apariencia ya que sin lugar a dudas este hombre es uno de los jazzistas más importantes de este país. Si no me creen…

…escuchen esta pieza.

Agregado posterior a escasos minutos de haber publicado la entrada:

¿No se los dije? Y eso que ya me iba a dormir 😀 Y luego hay molestos sujetos que dicen que esa basura de Facebook sirve para nada. Aunque no por ello me retracto 😛

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Koji Kondo y Strunz & Farah

Por fin, ya falta poco para que termine el semestre. Tantas cosas que escribir, leer y escuchar y tan poco tiempo para hacerlo.

Quería escribir algo menos banal, pero dado que no tengo mucho tiempo, y como he notado que les agrada mas que les ofrezca algo que trascienda las palabras pues he decidido seguir haciendolo 😀

He hablado “mucho” de cuál ha sido el trayecto que me ha conducido a oír la música que escucho. Muchas veces cuando encuentro un artista que me agrado en demasía –como dorlis– lo presento en este espacio. En esta ocasión creo que hare una mezcla de ambas cosas.

Una de las razones que conducen a las personas a sentirse seguros de si mismo en esta vida es el sentimiento de pertenencia a un entorno bien definido. El saberse de donde provenidos y el que nuestro camino sea reconocido como bueno es lo que muchas veces conduce a ciertas personas a ufanarse sobre el resto.

A nivel personal una de las cosas que me hacen sentirme completamente orgulloso de mi persona es el camino que he recorrido en el ámbito de la música, aunque el mismo no signifique algo para el resto, ya que digamos que de cierta manera no ha sido el mejor. Esto se debe a que diferencia de muchas personas que escuchan música “elitista” como es el jazz o académica, el camino que he recorrido para llegar a las mismas es muy diferente. Mi familia fue el principal motivo que me condujo a dicho sendero, y aunque muchos de ellos también pudieron elegirlo, por alguna extraña razón solo yo parece que lo he tomado.

El segundo motivo con mayor peso fueron los videojuegos. De no ser por el uso indispensable de la música dentro de los videojuegos difícilmente mi persona hubiese embriagado por cierto tipo de composiciones que hoy en día me agradan y cautivan tanto. El jazz lo redescubrí por un videojuego y desde que lo volví a oír supe que ello era lo que deseaba seguir escuchando. La música sinfónica también me era brindada por dicha industria, y aunque gran numero de compositores hoy recuerdo con sumo aprecio, uno de ellos sobresale del resto. Su nombre Koji Kondo.

Varias cosas se pueden decir de este gran compositor…Que es el mayor compositor de la industria de los videojuegos, que es un genio dentro de su ramo, etc. Dado que esta entrada no sería suficiente para expresar todo lo que este hombre significa para mi persona, solo me atreveré a decir que sin él una gran cantidad de sonidos me hubiesen permanecidos vedados y la exploración musical que decidí emprender por mi cuenta cuando yo era apenas un adolescente, se debió en gran medida a su obra.

El otro día, navegando por la red, siguiendo la complicada, pero maravillosa red que conforma la comunidad de jazzistas en el mundo, tuve la grata oportunidad de encontrarme con un par de guitarritas quienes son conocidos como Strunz & Farah. Y aunque en realidad ellos no tocan jazz, si lo mezclan con una variedad de ritmos –principalmente flamenco– que dan como resultado una música exquisita y novedosa al mismo tiempo. Claro si es que al igual que mi persona es todavía un neófito musicalmente hablando.

Quizas a este punto usted se pregunte: ¿qué relación tiene Strunz & Farah con Koji Kondo? Pues en realidad poca, muy poco a nivel profesional. Aunque como dije líneas atrás, el hecho de que mi persona haya aceptado de tan buena forma a Strunz & Farah se debe en gran medida a que ese sonido me haya sido “mostrado” por Kondo hace ya mucho tiempo atrás, por lo que desde entonces mi persona había querido encontrar algo similar, aunque sin mucho éxito, salvo por pequeñísimas excepciones 😦

Una de las tantas piezas del gran Kondo que me mostro un sonido diferente. Esta se encuentra impregnada por sonidos originarios de medio oriente aunque muchos consideran que son propios de España  –¿?–, el cual desde que lo oí me dejo gratanmente sorprendido. Espero que ello sea igual para ustedes.

Flamenco con toques mediorientales y algunas cosillas mas. Una verdadera delicia si se esta en busqueda de disfrutar algo “diferente”.

Un simple deseo

Una de las cosas que no me agradan de las fechas que se aproximan es que todo el mundo se vuelve hipócrita en extremo. Los programas de los conciertos se adaptan a dichas festividades y muchos de los centros que me gusta visitar, simple y sencillamente cierran sus puertas. Hay que irse a buscar a otro lado.

Hace poco hable de lo mucho que me había impresionado los conciertos de Brandenburgo de Bach. Al poco tiempo se me brindo la oportunidad de poder oírlo en vivo y mi persona simplemente no puedo estar más contenta a lo largo de estos días.

Hoy desperté de muy buen humor, tenía cosas que hacer pero simple y sencillamente no deje todo de lado, solo por hoy. Gran parte del día me la pase leyendo y escuchando música, dos de mis máximos placeres.

Había prometido elevar la frecuencia del escuchar jazz. Había decidido no escuchar académica por el día de hoy, ello no me fue posible.

Buscando, inspeccionando cada una de las carpetas que contiene música académica, me encontré gustosamente con la correspondiente al gran Richard Wagner.

Muchas personas creen que Wagner es solo Die Walküre. Los que conocen solo un poquito más de dicho compositor –como yo– pueden reconocer Der Ring des Nibelungen, pero sobre todo Tristan und Isolde. Todas son operas, y difícilmente en un país como México se tendrá la oportunidad de presenciarlas de forma íntegra.  Pequeños fragmentos es lo que se puede disfrutar cuando se tiene la dicha de presenciar un concierto dedicado exclusivamente a  un compositor.

Asi como tuve la fortuna de poder escuchar solo una parte de los conciertos de Brandenburgo, mi persona alberga la esperanza que pronto, muy pronto pueda tener la dicha de poder disfrutar de Liebestod.

Algunas personas me preguntan porque me gusta la opera. Pues bien, creo que esta entrada además de expresar un deseo que en verdad anhelo cumplir, expresa la razón del porque creo que la Opera representa la mayor creación cultural jamás generada por el hombre:

Creo que nada es absolutamente capaz de reunir en un solo sitio la acción teatral, la interpretación vocal y la música de orquesta. Tres de los mayores exponentes y orgullos culturales de la humanidad.

La simple música de liebestod logra transmitir todas las emociones del desgarrador final que el gran Wagner determino para esta Opera.  Reflejo claro del estado anímico que este hombre poseía.  

Lo que desde siempre me ha sorprendido de la Opera, es que aun cuando solo dejemos uno de los tres elementos que la componen, esta, es aun capaz de transmitir el mensaje casi de forma intacta. Lo que me hace suponer que la sutileza que percibo dentro de cada una de sus notas debe elevarse de forma exponencial si se comprenden en su totalidad todos y cada uno de estos elementos que la componen.

En verdad espero algún día ser capaz de ello 😀

Crucen los dedos para que pronto pueda disfrutarla 😛

Violines en el Jazz

Como lo había mencionado, ayer fue al parecer mi último concierto de música académica, por lo menos de aquí en lo que se termina el semestre escolar. Lo cual, vendra siendo por mediados de diciembre.

La razón principal por la que acudí  ayer a la sala Nezahualcoyotl fue el poder disfrutar del Concierto de Brandenburgo no. 3 de Bach.

El concierto en su totalidad fue exquisito. Pero por alguna extraña razón mientras disfrutaba de las composiciones para violines asalto a mi mente la idea de porque en el jazz casi no se emplea este instrumento. ¿Cuándo fue la última vez que oí uno?

El contrabajo posee un sonido desgarrador si se emplea el arco,  pero, mi ignorante persona cree que nada hay como el violín para incitar y provocar sentimientos depresivos o melancólicos.

Para no arruinar el concierto decidí no pensar en dicha pregunta durante el mismo. Una vez terminado y de regreso a casa me puse a meditar en la misma. Poco más de hora y media de trayecto y lo único que encontré fue un panorama bastante desolador. De todo lo que “se” de Jazz –que es muy poco, la verdad– solo pude recordar un solo nombre de alguien que emplease dicho instrumento en el Jazz: John Blake Jr.

Por lo que sé, el violín es un instrumento que se ha adaptado muy bien a algunos géneros musicales, pero no así al Jazz. La pregunta interesante aquí es: ¿A qué se debe?

Tengo algunas posibles respuestas a la misma, pero creo que lo mejor es guardarlas para mi, ya que podría fácilmente cometer una burrada.

¿Existirán muchos más jazzistas que tengan como instrumento principal el violín? No lo creo, pero si los hay creo que es momento de ir a escucharlos 🙂

¿Jazz con violines? Ello podría sonar gracioso e interesante, aunque la realidad es que ello suena bastante bien 😀

Ordenandome

Existen sucesos que conjugados bajo cierto estado de mi persona pueden inducir que mi mente se dirigía a la obtención de conclusiones extrañas, por llamarlas de alguna manera. Saliendo de dicho estado, meditando y analizando un poco,  puedo fácilmente percibir que dichas ideas son erróneas y en ocasiones rayan en lo absurdo. Lo gracioso de esto es que a partir de tan desvariadas ideas llego a verdades que fácilmente se cumplen y que de no haber llegado a las absurdas ideas antes señaladas, mucho más esfuerzo y tiempo me hubiese tomado para poder llegar a las ideas finales.

¿Cómo se le llama a ello?

Yo le llamo desprecio generado a partir de la razón.

¿Cómo le llama a ello el resto?

¿Acaso ello importa?

 

Lo único que se necesita es reajustar algunas cosillas que determinados hechos consiguen modificar en mi persona.

Y después de dos meses…

Dentro de poco tiempo debo comenzar a arreglarme para irme al que muy posiblemente sea el penúltimo concierto del mes. El ultimo de música académica, para cerrar el mes con algo de Jazz a cargo del gran Agustín Bernal. Es una pena, una verdadera pena que estos dos meses vayan a terminar 😦

Eugenio Toussaint, Agustín Bernal y Gabriel Puentes. ¿Mi trió definitivo? Pues es difícil de reconocer, pero ello es muy probable.

Las últimas semanas han sido bastante intensas. Estresantes en algunos aspectos debido a que para poder acudir a los conciertos tuve que dejar de hacer algunas cosas. Las cuales he descubierto ya no me agradan tanto.

Un montón de recuerdos quedan de los que quizá sean los dos meses más intensos de mi corta existencia en cuanto a conciertos se refieren.

Fue gracias al Dr. Herrera que me anime a ir cada ocho días al centro cultural universitario a oír música, y descubrir que mi bolsillo si soporta el ritmo. Quizá ello era lo único que requería, un pequeño empujoncito para no temer a disfrutar de la música en vivo con gente que quizá no es la que más me agrade.

Me siento algo extraño, melancólico quizá. He dejado de escuchar Jazz con tanta intensidad desde hace un par de semanas, que desde el momento en que me di cuenta de ello, he tratado de compensarlo de alguna manera.

La música académica me hizo vibrar como solo lo consigue el Jazz. Ambos tienen la capacidad de despertar emociones que difícilmente las personas consiguen. Estoy contento con lo que he vivido estos últimos meses. Mi cámara aun no sirve, por lo que para mi mala fortuna no pude grabar ningún concierto 😦 Por ello recurro a entradas como estas. Tratando con ellas de dejar una pista que conecte con el resto de los pensamientos guardados en mi memoria.

Hoy al despertarme decidí ver el video de Oscar Peterson y Oliver Jones interpretando Hymn to Freedom. Una pieza que cimbra gran parte de las emociones de mi persona, haciéndome pensar que solo el hombre expresándose, apartado de su humanidad, puede conmoverme de gran manera, a través de una pieza demasiado bella como lo es esta. Es mejor llorar ante semejante pieza a reprimirse como lo hizo el gran Oscar Peterson 😛

Al final de todo, creo que lo mejor con lo que me quedo de estos meses es saber que apenas estoy aprendiendo a saber degustar de las dos caras de una misma moneda. Las cuales, terminan irremediablemente fusionándose en una sola, o por lo menos dentro de una agradable cercanía 😀