Fin de vacaciones

Para mi persona el día de hoy finalizan las vacaciones. Un sinfín de cosas por hacer dejare marcadas como pendiente todo gracias a un error de planeación. Todo gracias a que mi persona tenia trazado como final de vacaciones el día siete de febrero en vez del treinta y uno de enero, lo que supe era equivoco apenas hace un par de semanas atrás.

Como balde de agua helada recibí dicha noticia, por lo que decidí ausentarme este tiempo de este sitio. Necesitaba concentrarme en ciertas actividades las cuales me resultaran imposibles de realizar dentro de pocos días.

Aun me queda una semana pero siempre la ocupo para disfrutar y consentirme lo más posible. Necesitaba estar solo porque dentro de unos días estaré rodeado de cierto tipo de criaturas que simple y sencillamente no me agradan y ello no ayuda en nada a poder disfrutar a pleno estos últimos días.

Lo único bueno que le encuentro al final de vacaciones es que cada vez falta menos para poder dedicarme a lo que en verdad me gusta.

Unas vacaciones menos, un poco más en el recorrido que me conduce a finalmente ser lo que quiero ser 😀

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Razón suficiente para dejar el orgullo a un lado

Uno de mis hermanos gusta de decir que tanto mi padre, otro de mis hermanos y yo, tendemos a poseer un orgullo bastante tonto en ocasiones. La diferencia real entre el y nosotros es que el jamás reconoce que es igual a nuestras personas, por algo es de nuestra familia 😛

Yo reconozco que tiendo a ser orgulloso en muchos aspectos de mi vida. Por ejemplo, el año pasado ingrese una solicitud para poder estudiar alemán en el centro de idiomas de mi alma mater. Dado que fui rechazado había decidido no acudir a dicho centro debido a su pésima política de selección de “alumnos con derecho a”, tomando la decisión de hacer lo mismo que con el ingles: estudiar dichas lenguas por mi cuenta, o en un caso pagar por mi cuenta una escuela una vez que me encontrase trabajando.

El lunes diez regrese al campus de ciudad universitaria para dejar libros en diversas bibliotecas e ir a echar un vistazo en otra debido a que requería cierta información que no terminaba por encontrar.

Ya cuando me encontraba de regreso a mi casa, tuve el enorme placer de encontrarme en el camino con un profesor que considero de los mejores que he tenido en mi vida: el profesor Miguel –del cual ya he hablado en ocasiones anteriores–.

Como toda persona que respeto decidí tomarme un momento para sostener un dialogo con su persona. Después de algunas palabras llegamos a un punto en el que me pregunto que pretendía hacer recien egresara. Dado que jamás le había dicho algo al respecto, le comente que pretendía estudiar de forma continua hasta obtener un doctorado. Me dio su punto de vista sobre las implicaciones que dicha decisión pudiera tener en mi persona, y porque el aun no se anima a obtener su doctorado. Inmediatamente me pregunto por el idioma que estaba estudiando, y cuando yo le comente que ninguno comenzó una especie de reprimenda, sobre todo cuando le di la razón por la cual no lo estaba cursando.

Jamás he terminado de comprender porque el profe siempre tendió a ser algo diferente conmigo. Lo mismo sucedió cuando leyó un pequeño ensayo mío –sobre mi opinión de la calidad de educación que he recibido– donde desde su punto de vista tenía una confianza excesiva en mi persona. En aquella ocasión me dio un pequeño consejo y ahora me dio otro: que no fuese tan estúpido como para permitir que otros se preparen de mejor manera mientras que yo, conducido por mi tonto orgullo me quede sentado cruzado de brazos.

El regaño fue el lunes, para el jueves de la semana pasada me encontraba ingresando la solicitud para cursar un idioma en dicho centro. Para el jueves de esta semana vi con cierto gusto que el lugar me había sido concedido y mi panorama en cuanto a mi horario de clases se desdibujo y complico por completo.

Algunas personas creen –yo también– que todo latinoamericano tiene un país al cual agradecerle inmensamente. En mi caso lo ha sido Alemania, su filosofía de la cual me he nutrido como la de ningún otro lugar es la razón principal por la cual cierto un apego mayor a aquel país que a cualquier otro. La lógica dictaminaba que Alemán era el idioma a elegir, y más por el deseo de aprender la lengua de quien considero mi padre ideológico, la cual es enorme. Al final y contrario a todo pronostico, termine por elegir ruso.

Por consejo de mi profesor el ruso era la lengua que mas me convenía si deseo tener una preparación completa, ya que dicho idioma es el segundo en poseer la mayor cantidad de textos y artículos enfocados al desarrollo de ciencia e investigación. Alemán es el tercero, o por lo menos fue lo que me dijo. Solo el tiempo dirá si cometí una estupidez o hice lo correcto. Aunque por alguna extraña razón ahora no puedo dejar de sentir como las imágenes de Schopenhauer, Nietzsche y Kant que tengo en mi cuarto me ven feo 😛

Confieso que no estoy del todo satisfecho con la elección. No obstante cierta parte de mi persona está contenta con el resultado. No tengo demasiado apego a la cultura rusa, no me interesa mucho su historia, y el comunismo no lo trago. De hecho, lo único que me gusta de Rusia es su idioma y la forma en cómo se escucha 😛

Alemán, italiano –remplazando al latín, debido a lo complicado que es estudiar dicho idioma en este país– y ruso son quizás las lenguas que mas me gustan. En ese orden creía hace un par de años que los aprendería, lo que resulta gracioso, ya que todo indica que será en sentido inverso 😦

Lo único que me preocupa de este idioma es su alfabeto. Si en español escribo feo…

 Esta imagen la tome hace poco –si, ya tengo con que tomar fotos y fragmentos de los conciertos a los que voy :-D–. Me gusta mucho porque muestra una de las cosas que siempre he deseado en la vida: un maestro, alguien de quien aprender. En dicha pared tengo a los que considero son los cuatro que me han acompañado en dos áreas importantísimas de mi vida: filosofía y música.  Aunque ya la estoy modificando 🙂

Dos nuevos puntos a favor de la música culta

La música académica, composiciones que intimidan y aburre al oído del vulgar. Aquella música que si bien uno se atreve a conocer, esta es capaz de agradecer su interés con un nivel de complacencia sublime.

Estas últimas seis semanas he disfrutado como nunca de la música académica. Encerrado en mi cuarto, reposando en mi sillón sin hacer otra cosa que disfrutar composiciones cuyas notas logran transmitir con una fuerza impresionante sentimientos e ideas que pueden conmover y entristecer de una manera como pocas. Composiciones de ruego y despedida basadas en escritos religiosos, las cuales son conocidas como réquiems.

Tomas Luis de Victoria, Gyorgy Liget, Dvorak, Brahms, Schuman, Mozart y Verdi, son los nombres de aquellos compositores que me hicieron grata compañía durante estos días, y aunque pareciera que son pocos, fue mucho el tiempo –algo asi como uno por semana– que tarde en lograr obtener un esbozo más claro y definido de cada composición, ya que a diferencia del jazz, en la música académica siento la necesidad de saber que esperar de la intepretación –en la medida que me es posible comprenderla–.

Algo que impresiono un buen, fue el poder apreciar como partiendo de la misma base, del mismo escrito se pueden crear piezas tan divergentes entre si, pero con la misma fuerza en la transmisión de la idea y el sentimiento que las mismas encarnan.

Verdi y Mozart, sin lugar a dudas me brindan el mejor ejemplo de lo que hablo. Tomando como punto de partido el escrito que llevan por nombre Dies Irae.  A través de la misma ambos compositores crearon sublimes composiciones que dejan a mas de uno totalmente pasmado. Mozart claramente se enfoco –y no solo en este fragmento– en el énfasis de la intensidad que la lirica misma posee, mientras que Verdi en el –genial– acompañamiento a la misma, lo que lo eleva un peldaño en mi nivel de preferencia en cuanto a este tipo de composiciones.

Lo que he notado es que a diferencia del réquiem de Mozart, el Dies Irae de Verdi se construyo para ser una composición rápida e intensa, mientras que con Mozart la intensidad se centra no en la velocidad, sino en pequeñas partes –como en un correcto acompañamiento a la interpretación lirica– que pueden distinguirse y disfrutarse unicamente a una velocidad adecuada.

De allí el porque la dirección de Karl Böhm es la que a mi parecer explota mejor todos y cada uno de estos detalles. Escuchen estas dos –o mas versiones– y díganme si estoy o no equivocado.

Y no es que compare, ya que sin lugar a dudas ambos réquiems son por mucho los que más me agradan, pero con esto pretendo aclarar a una persona la razón del por qué digo que de Mozart me parece Tuba Mirum la mejor parte de su réquiem. Aunque sienta una preferencia en su conjunto por Verdi. Si tan solo Mozart no se prestase tanto para la modificación en la velocidad de sus composiciones otra cosa quizá seria.

De los réquiems mismos se debe el surgimiento por escuchar cierto tipo de interpretaciones vocales. Lo que es el segundo punto de esta entrada: los bajos en la opera.

Como es por ustedes bien sabido, a mi persona no le interesa tanto la interpretación vocal en la misma. Y no es que vaya ello a cambiar de manera drástica dicha preferencia, aunque estoy seguro que el único sitio donde existe la posibilidad de disfrutar las interpretaciones vocales que de niño me impresionaron es en la música “elitista”.

Bajos como Hans HotterIvar Andresen o Walter Berry es lo que he escuchado en pequeñas cantidades debido a la tremenda dificultad de poder obtener su trabajo. La potencia que interpretes como ellos poseen es algo que desde niño me cimbro por completo. Estoy seguro que mucho tuvo que ver tanto la actuación como la caracterización misma lo que consiguiese ese impacto visual-auditivo lo que me cautivo cuando niño y mi persona de una u otra forma idealizo, tratando de hallar eso en todas las interpretaciones vocales y despreciando así al resto.

Hoy en día me agrada en demasía este tipo de voz, pero sigo sin comprenderlos, y aunque un buen amigo me ha dado algunos consejos, lo escucho mas para encontrar la razón suficiente que me impulse a tratar de entender de mejor manera a las voces, ya que como decía esta persona, las voces deben de comprenderse si desea en realidad comprender la música en su conjunto, esto se debe a que la gran mayoría de los instrumentos se concibieron tratando de emular las mismas “funciones” y alcances de la voz. Lo que significa que la voz es la base.

Requiems y bajos en la opera, dos puntos que claramente me han influido a adentrarme más en la música académica, lo que significa mayor estudio, mayor detenimiento al oír, mayor goce y por lo tanto alejamiento de lo que alguna vez me agrado. Aunque aun no logro encontrar ese punto exacto de unión con el jazz, lo creo fácilmente podría considerar mi ideal de música.

Google, cambio climático y su política de desperdicio de energía

El otro día observada un programa en el televisor donde un grupo de ingenieros llevaban a la practica varias de sus ideas con las que intentaban de forma alguna ayudar a “combatir” el tan mencionado pero poco comprendido cambio climático.

Un sinfín de ingeniosas soluciones se analizaba una tras otra. La mayoría se encontraba enfocada en modificaciones a la forma de consumo dentro de la casa habitación, esto se debe a que algunas personas creen que allí se encuentra un factor de peso para lograr disminuir las emanaciones de Co2.

Conducir la luz del sol por medio de fibra óptica hacia el interior de los edificios, modificaciones de diseño a ciertos aparatos eléctricos tratando de reducir al mínimo su consumo. Bueno, un sinfín de ideas maravillosas que sencillamente no lograban revertir de forma eficiente la demanda de energía de nuestros hogares ya que si bien estas medidas cumplían de gran forma con lo propuesto, el impacto en la vida real seria de menos de 1% –y estamos hablando de las mejores resultados de dichas propuestas– en la reducción de los gases de efecto invernadero.

Ingenieros y científicos creando nuevas ideas, esforzándose en alcanzar niveles de eficiencia en maquinas eléctricas no antes vistos, y todo ello para que en la práctica sean modificaciones practicas tan comunes lo que aportaría el mayor beneficio. Cosas como dejar de buscar estupideces en la red sería una gran idea.

Google, de forma inmediata uno asocia dicha palabra al buscador más eficiente en la red, pero como todo mundo sabe, o al menos debería de saber, la eficiencia cuesta, y mucho.

Estudios realizados por la universidad de Harvard a cargo del doctor en física Alex Wissner-Gross afirman que una sola búsqueda en Google emite aproximadamente siete gramos de CO2 al ambiente. Con dos búsquedas realizadas en tan eficiente buscador usted ha consumido la cantidad de energía necesaria como para calentar su amada taza de café.

Escribir estas líneas con la intención de afirmar que el uso de Google es pernicioso para nuestro ambiente es un absurdo total, de igual manera que lo son las nuevas políticas de “eficiencia” hacia los usuarios provenientes de una compañía que se señala como respetuosa del medio ambiente.

Como usted seguramente lo habrá notado en estos días, el buscador ofrece resultados de búsqueda anticipada según lo que tenga usted escrito en el campo de búsqueda, desde una letra o vocal hasta un error ortográfico. Todo, absolutamente todo se busca sin importar si a usted le interesa.

Según el informe de Google inc. durante el año 2010, se realizaron aproximadamente mil millones de consultas –si no tiene ni idea de cuento es ello, comience a contar con los dedos, un dedo por segundo y regrese dentro de poco más de treinta años ha avisarme si le parece una cantidad pequeña–, esto claro con su antiguo sistema de búsqueda. Ahora bien de acuerdo a las cifras del estudio realizado por Alex Wissner-Gross, la compañía –auxiliada por sus millones de usuarios– logro emitir a la atmosfera poco más de siete millones de kilogramos de CO2 al ambiente. Esto no sonaría para nada mal si se toma en cuenta que la gente requiere de información. El problema y conflicto natural que cualquier persona consciente tendría con dicho buscador hoy en día es en el uso desmedido e innecesario de búsquedas que realizara a partir de este año con el único fin de conseguir una imagen de absoluta eficiencia. Menos de medio segundo es lo que nos esperara el buscador antes de realizar una búsqueda innecesaria y que fácilmente disparara las búsquedas realizas en dicho buscador, y con ello las emisiones de CO2 a la atmosfera. Gran ayuda, de eso no cabe la menor duda.

 Esto es lo que ocurre –sin olvidar al individuo que compra órganos como uno compra manzanas–…

 

…cuando la gente sataniza una sola imagen y se olvida del resto.

Futuras entradas

Estaba pensando en el consejo que daba el reporte sobre el estado del blog: seguir escribiendo sobre los temas de interés.

El que una de las palabras clave para llegar a mi blog sea “critica a carmen aristegui” me sigue poniendo a pensar. Es ridículo saber que de los primeros sitios que brinde google al poner dicha palabra sea mi blog. Me parece totalmente irreal que la pobre información que aquí se brinda – que más bien es una mera opinión personal– sea de lo poco que se tenga disponible si se desea tener una imagen mucho más cercana a la realidad de dicha periodista.

La gente busca, de eso ya no me queda la menor duda, pero si este pobre espacio personal es algo de lo poco que encuentra ¿valdrá la pena esforzarse en ofrecer un contenido mucho mas profundo?

Es claro que algunos de ustedes –y sus comentarios me lo dejan muy claro– no están de acuerdo con lo que digo de dicha periodista, pero otros…No sé, la verdad. En un país que se dice que todos somos de izquierda, o por lo menos un pueblo que responde naturalmente a las denominadas “causas sociales”, donde nadie aspira a ser parte de una elite, donde todos somos iguales, escribir y adoptar una postura de contracorriente no es fácil en lo absoluto. Hacerlo en la vida diaria y de manera persona resulta sencillo si se sabe que es lo que desea, pero cuando la gente acude a tu espacio a obtener ideas que llevan buscando y que solamente esperan que alguien de manera bien estructurada se los diga es algo muy diferente.

No quisiera por nada de este mundo, convertir este espacio en un lugar de contracorriente como muchos han hecho de sus blogs. Por lo que tengo dos alternativas. Hacer caso omiso de ahora en adelante a los resultados de búsqueda con los que se llega a mi blog y cerrar dichas entradas, o, comenzar a escribir de forma más seria en los temas que lo ameriten pensando que muchas de las personas que llegan a dichos lugares son personas como yo, personas tratando de derruir toda forma de deidad que nos dice que hacer o que pensar. Si ello es cierto, bien vale la pena comenzar a escribir para ustedes.

El pensamiento religioso ha sido transmutado pero aun se encuentra claramente entre nosotros, de eso no me cabe la menor duda.

One Piece Opening

Una de las cosas que me tiene harto estos días es el tener que volver a descargar todos los programas que tenia guardados en forma de imagen en mi antiguo disco duro.

Ahora que por fin tengo la  licencia para Windows 7 Professional –gracias de nueva cuenta a Microsoft que siempre me consiente :-P–, tengo que volver a formatear para instalar y crear la imagen del respaldo con la licencia original.

Bueno, eso es para mañana –sino me da flojera–, por lo mientras tengo que terminar de descargar los programas que me faltan. Lo que significa continuar aquí por un rato, tratando de matar el tiempo leyendo, o haciendo algo de provecho.

Hoy no quise estudiar mucho y me puse ver algunos capítulos de un anime que me gusta mucho –lo he dicho en mas de una ocasión, en algunos aspectos no pretendo madurar mucho :-P–, pero que estoy algo retrasado. One piece es su nombre.

Pero vamos, no estoy aquí para hablarles de One Piece ni mucho menos.

Hace rato mientras mi sobrina venia exaltada para mostrarme lo que recién habría comprado uno de mis hermanos –de ello luego les hablo, ya que creo que el simple hecho de hacerlo me parece un acto reprobable–, cuando llego estaba iniciando un capitulo de la serie. Toco la puerta , yo abrí, no sin antes pausar el video. Mi sobrina creyó que había sido descubierto escuchando cierto tipo de música de la cual siempre me burlo. Y ahora se le metió la idea de que soy amante del Jpop, solamente que soy de closet.

Es gracioso, pero por un instante me puse a pensar todos los aspectos que tendrían que cambiar en mi persona por el simple hecho de que yo disfrutase algo como esto:

Me rei, en verdad me dio risa cuando vi el video del grupo que interpreta la canción. Seria sumamente ridículo ponerme a bailar y cantar esa canción. Sobre todo por su pasito de la vocalista principal.

Y todo por regresarme a ver estos capitulo. Si no hubiesen omitido el capitulo del domingo 😡

Y el gusto duro solo tres días. O eso parece.

Después de tres días de ilusión, donde parecía que el jazz y la música academica quedarían guardadas por un periodo de tiempo mayor, todo cambio.

La misma necesidad de escuchar sonidos diferentes me hizo a lo largo de estos días ir saltando de género en género hasta llegar a lo que finalmente mi persona necesita.

Primero fue un día de triphop.

Jem, algunos dicen que es Triphop –al igual que Dido–, yo me niego un poco a aceptar dicha clasificación –con Dido me niego rotundamente– ya que tiene una marcada tendencia hacía el pop. Quizá solo sea el hecho de que trabajo escribiendo canciones para Madonna. ¿Habría que sorprenderse de algo como ello?

Después algo de Soul, Reggae y Ska.

The pepper pots. La verdad es difícil clasificar a este grupo. Iniciaron como ska –o al menos yo así los conocí– ahora están entre una mezcolanza de sonidos propios del soul, reggae y ska. Es una pena que la alineación haya sufrido modificaciones 😦

Finalmente llegue al Metal, rock, sus fusiones…

Nine Inch Nails. Una de esas pocas “bandas” –o mejor dicho, banda de un solo hombre– donde a pesar de los años se sabe que siempre se encargaran de crear música de calidad, siempre para ellos, lo que implica que siempre es para el sector que tenga cierto acercamiento a las ideas que maneja Trent. Todo ello sin que se deje ensuciar por las tendencias basura. 

…luego algo de rock progresivo, blues, fusiones innombrables, las cuales, al igual que en inicio me condujeron a donde me encuentro hoy en día.

Naoko Terai. En gran medida, fue por músicos como ella, quienes por breves lapsos de tiempo se aventuran a otros lares que descubrí el placer de la música académica.

Fue divertido el recorrido, pero fue más satisfactorio saber que finalmente estoy donde siempre debo de estar. Quizá lo único que falta por hacer es modificar el nivel de comprensión ya que dudo mucho que exista algo que me haga salir del entorno musical en el que me encuentro.