Retornando de la realidad

En esencia este debería ser mi último semestre en la Facultad de Ingeniería, después de una charla con el Doctor Romo –quien ha prometido apoyarme– y después de semanas de estudio y meditación, me he dado cuenta que debo posponer por algún tiempo mi graduación.

Y es que el mayor problema al que me enfrento como un individuo con miras a la investigación, es que el sistema educativo de este país no se encuentra diseñado para personas como yo.

Mi plan de estudios claramente me cierra toda posibilidad de expansión y la mitad de las áreas de “especialización” que me ofrecieron en verdad apestan, ya que estas no tienen otro fin que crear autómatas al servicio del mercado –redes y seguridad, ingeniería de software y bases de datos–.

Cuando doy un visitado atrás y analizo detenidamente mi paso por mi Facultad me doy cuenta que desde tercer semestre he venido parchando–iniciando por electricidad y magnetismo– y “corrigiendo” mi plan de estudios. He cursado materias que no se encuentran en mi plan de estudios –electricidad y magnetismo, acústica y óptica, análisis de señales aleatorias, procesamiento digital de señales para comunicaciones– y aprobado otras en extraordinario por el simple hecho de no querer cursarlas dado que me parecen innecesarias y en casos muy específicos un insulto para el alumnado –algebra, química, estatica, computación para ingenieros, economía, literatura hispanoamericana, ética profesional– y las cuales no logran sino generar una idea clara que en mi facultad me malgastado mucho del tiempo que ahora necesito recuperar.

Si termino por tomar como ciertos todos los comentarios de los profesores que apuntan que la degradación del plan de estudio surge desde la búsqueda incesante por parte de las autoridades por obtener tanta certificación internacional sea posible, la molestia aumenta en gran medida.

Según las palabras del Doctor para ingresar al área de especialización que me interesa –prácticamente solo estudie ingeniería en computación para saber programar– necesito como mínimo, cubrir las bases de la ingeniería en telecomunicaciones. Si mis cálculos no me fallan quizá ello me lleve un año a partir de próximo semestre. Tiempo perfecto para mejorar el ruso, perfeccionar mi ingles, desarrollar una tesis y realizar mi servicio social con el Doctor Romo o con Herrera. Si fuese muy positivo, intentar publicar un artículo que me libre de la tesis –aunque ello lleva tiempo según las palabras del propio Doctor– y tener casi concluida la carrera de ingeniería en telecomunicaciones podria entrar en planes 😀

Mi ausencia a lo largo de todo estos meses se debido a esto. Quería evitar prolongar mi estadía en la facultad, pero ello no fue posible ya que fracase miserablemente. Por mi mente paso la idea de terminar la universidad este semestre y estudiar otra licenciatura, pero no, ello prolongaría aun mas mi deseo de enfocarme en lo que me interesa. Lo que sí es muy probable, es que dicho pensamiento lo retome en el momento que este cursando la maestría.

Fue hasta esta semana cuando le comente a mis padres mi deseo de seguir estudiando dentro de la facultad. Como siempre ha sido, mi familia solo respaldo mi decisión y me han prometido mantener su apoyo hasta que obtenga el doctorado. Mis hermanos me han tendido la mano para cualquier cosa que requiera y ello me sobrecoge de manera excesiva, ya que si bien es bueno saber que mi familia está detrás apoyándome en cualquier momento que la requiera, resulta un tanto perturbador saber si estoy listo para comenzar a responder sus expectativas. 

La influencia del modelo napoleónico de educación es prácticamente nula en los países de primer mundo. Si a mí me hubiesen dado a elegir, es obvio que hubiese optado por el modelo alemán de universidad moderna.

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