Reinicio

Son ya cuatro meses desde la última vez que me prometí retornar a este espacio, lo que me hace pensar que no resulto en la practica lo que en teoría seria sencillo: retomar algunas de las actividades que antes disfrutaba a plenitud y con tanta facilidad.

Diversos han sido los motivos que me han incentivado a retomar este espacio, uno de los de mayor peso, quizá, sea el simple anhelo de retomar mi lengua materna como medio de expresión escrita. Oh sí, no he dejado de escribir y creo que era imposible dejar de hacerlo durante una época como la que vive el país donde he nacido. La cuestión primordial por la cual he abandonado este espacio es la respuesta a un par de preguntas: saber cómo y lo más importante para quien escribes.

Recuerdo con preciso detalle el sentir que me dejaba este espacio la última vez que plasmaba una idea: uno de total desencanto y aburrimiento pleno. Un necedad se hubiese convertido el querer convertir este espacio en un medio de expresar un sentir ajeno al de las palabras, y mayúsculo hubiese sido el fracaso en intentar sustituir con la palabra escrita las cuestiones que requieren del actuar del individuo.  Por ello, decidí embarcarme en otros proyectos de construcción personal mientras intentaba retornar a este lugar.

El primero y más importante es aquello que hacia claramente referencia la imagen de fondo que mantuve durante este periodo de tiempo en el cual estuve mas que ausente. En efecto, aquella imagen, era un sutil mensaje del motivo que me mantenía alejado de este espacio (inicialmente). Y es que aquel ser que me conozca (al menos un poco), sabrá de la importancia que la música tiene en mi vida. Mi anhelo por comprenderla y disfrutarla en un nivel mucho más complejo era ya una necesidad que me agobiaba desde hace ya varios años atrás y que por diversas razones no había podido saciar, afortunadamente ello comenzó a cambiar desde hace poco más de dos años aproximadamente, momento en el cual pude finalmente iniciar  el estudio teórico de la música, actividad que demandaba gran parte de mi tiempo libre, lo cual creí que al paso del tiempo podría ir ajustando para retomar actividades como este espacio, ya sea para bien o para mal, ello no ha sido, ni creo que vuelva a ser posible. Y es que el simple hecho de poder tocar algunas de las piezas (muchas de ellas bastante sencillas) provenientes casi todas ellas de la que quizá sea la época mas difícil (emocionalmente hablando) de mi vida, propicio un estado difícil de definir en palabras, pero que para bien podría definirlo como uno cercano al catártico, responsable y detonante de ese estado del cual me hecho mención en la entrada anterior y del que seguramente hablare en el momento oportuno como prueba para mi mismo de la superación total.

habitacion 1

Este era el panorama general que me acompañaba hace mas de dos años: cuatro octavas aportan algo mas valioso de lo que jamás un grupo de palurdos podría. Ahora puede usted especular sobre el abismo que ha generado la migración “interpretativa” de cuatro a siete octavas.

Pasado un tiempo, y sumergido en un estado diferente, comprendí que una autentica pérdida de valioso tiempo hubiese significado el escribir algunas entradas en este espacio durante todo este tiempo. Y es aquel momento de desencanto termino convirtiéndose en una sensación repulsiva (de la cual aun no he logrado deshacerme por completo) que  tuvo para bien volverse cada día más intensa. Repulsa generada a partir del deseo de  querer escribir algo que bien podría ser solo una amena conversación para mis interiores, pero que por alguna insensata razón debía de intentar exteriorizarla y simplificarla en su forma más básica. Al final y lo que terminaba por asquearme completamente era el hecho de que solo obtuviese como respuesta  palabras vacías provenientes de mentes necrófagas. El remedio era demasiado fácil y mas que obvio, pero en aquel momento lo fácil no me parecía la mejor opción, motivo por el cual este espacio se mantuvo en línea.

 Este vídeo fue el primero que grabe a los pocos días de comenzar a estudiar. Obvio que era para ver algunos aspectos del movimiento de mis manos (en aquel entonces), aunque creo que la elección de dicha pieza (Lilium) no podría haber mas asertiva para un momento como este 😛 (Si eres amigo veras algo mas que una pantalla negra)

Al final y gracias a la experiencia generada por los otros dos espacios (de ello hablara después) y muy en especial a la frustrante labor de intentar fusionar todo en uno solo espacio decidí que lo mejor era proseguir de manera aislada cada uno de dichos espacios, comprendiendo que la lengua al ser la forma general de cultura de un pueblo no debemos si quiera intentar forzarla a que nos aporte mas de lo que hasta ahora ha sido capaz de generar. A la vez que me empleaba a fondo en el estudio teórico-práctico de la música y con ambos panoramas estimulando y  expandiéndose en mi mente, por lo que me era posible transmutar de una forma similar las exigencias que alguna vez y de forma penosa  hice a la filosofía (practica, muy en especial) para encausarlas de una manera más adecuada en la música, y así generar por él un claro paralelismo de  este tipo pensamiento con la no tan recién naturaleza de mi persona hacia un claro desprecio de la respuesta y postura que se genera en la lengua española de este país (siempre muy detrás de las ideas que se generan en los primeros planos intelectuales), motivo por el cual no me parece ni por menos un pensamiento del todo descabellado. Evolución natural del nacionalismo que hace varios años formo parte importante en la formación de mi personalidad, hacia el desdén por todo lo que el individuo promedio cree representar lo mexicano.

Thomas Bernhard

Un buen observador mío (un amigo, si los eufemismos son lo suyo) comentaba que mi postura de desdén hacia lo que muchos consideran lo “mexicano”, proviene de mi ciego amor por la literatura alemana-austriaca…Lo interesante es que alguien como Thomas Bernhard también padecía en cierto grado mayor de sofisticacion el mismo “problema” que yo. 

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