Una entrada difícil de crear

Han transcurrido poco menos de tres años desde la última vez que escribí algo en este espacio aunque resulta interesante saber que aun preservo el recuerdo y la sensación que este espacio me dejaba, mismo que en gran parte me ha impedido volver el par de ocasiones que lo había deseado aunque pobremente intentado. Lo que en vano quizá, tratare de exponer en las siguientes líneas.

No creo que sea necesario el tener que mencionar −aunque irremediablemente he de hacerlo− el hecho de que cuando un hombre abandona ciertos patrones que aportaban algún grado de satisfacción a sus vidas se debe a que este ha logrado sustituir estos patrones con mecánicos o medios más complejos −logrados a través de la evolución natural de los mismos− o tal vez por meras y simples formas. Obviamente la evolución de estos mecanismos y medios no puede ser conseguida  por la mentira ni el forzamiento, un cambio natural se lograría a partir de una alteración de lo que llamamos “estados de madurez” del individuo.

Las formas, los ideales y demás que constituyen la otra manera de alcanzar estos reductos de satisfacción, representan una apuesta arriesgada en un sujeto de edad no temprana, ya que de no ser abrazados por la autenticidad del gozo que con llevaría una imprecación de los mismos, estaríamos hablando entonces de una posible negación de la persona hasta entonces construida, lo que inexorablemente conllevaría a una crisis en el sujeto mismo. En el peor de los casos podríamos hablar de convertirnos en el persecutorio de un fantasma imposible de abrazar, pero cuya búsqueda nos permite sustraernos de una realidad menos fortuita, pero que afortunadamente nos permite anclarnos a algo palpable.

Y es que yo, un ser que siempre ha luchado por priorizar por los mecanismos −que aportan una fuente de ecuanimidad mental ante la insensatez y evasión a la “felicidad” frívola− con los cuales he venido a construir a mi persona, infaustamente, y a pesar de haber sido advertido y de tener plena conciencia que estos de llegar a ser cedidos en cierta medida a agentes externos podrían conducir en muy poco tiempo a la destrucción de la identidad del individuo jamas tome las medidas pertinentes. Y lo mas gracioso de todo fue que antes de nada, mi unión a la forma encarnada haya representado en gran medida la salvación de lo que yo por tanto tiempo defendí y la cual tuvo a bien salvar de entre los vestigios al individuo, al que le devolvió la noción de su verdadera esencia, cuando este no tenia recuerdo de la misma

Y aquí estoy, tratando de recuperarme de un duro proceso, recogiendo fragmentos escritos por ese ser que alguna vez fui, tratando día a día de reconstruir esta imagen que con tanto empeño llegue a erigir con los recuerdos que aun conservo de la misma, con la imagen que este bella forma guardo con un recelo maravilloso para impedir el reclamo que el vulgo hacia de mi persona y que de no haber sido por ese gran ser es muy probable que ahora mismo no fuera siquiera capaz de volver en mis pasos hasta este espacio.

Imagen

может быть… ты реальный знает моя образ мышления?

Пожалуйста, мне не нужно из таким образом. Я не вернулся в этом блоге для получать глупые сообщения.

Cuando diversos elementos se conjugan en mi vida de forma tan pasmosa, no puedo otra cosa sino admitir que un miedo abrumador se apodera de mi ya que estoy consciente de que un momento que me dejara marcado para siempre se esta gestando. Para bien o para mal, eso queda determinado a partir de las acciones que en un futuro posterior inmediato opte por realizar. Esto quedara muy claro pronto…

El fascismo en mi persona

Desde hace poco más de un mes el promedio de visitas que recibe este blog al día se ha elevado, llegando aproximadamente a unas ochenta visitas al día, algo que en realidad me tiene algo “sorprendido” considerando que cree este blog para no atraer trafico al mismo. He notado con cierta curiosidad que la mayoría de entradas proviene de buscadores apartir de palabras como Hitler, fascismo, existencialismo, entre otras. A partir del día que escribí una entrada cuyo nombre era: Preámbulo a la crítica del Universalismo, estas últimas palabras han ofrecido una cantidad notable de entradas a este blog.

Dado que desde hace tiempo había querido escribir algo sobre el fascismo, he decidió escribir una entrada con cual esbozar de forma sencilla mi manera de ver el fascismo y la razón por la cual decidí adoptarlo como ideología personal. La entrada creo será un poco larga -solo un poco, tratando de omitir los detalles “aburridos”-, esperando que sirva para ofrecer un mejor sabor de boca a todo aquel que visita este blog en busca de una razón de porque el fascismo -a pesar de todas las injurias que se le han hecho- continua vigente, al menos como un ideal romántico para muchos de nosotros.

Bueno, comencemos…

Hoy día, se utiliza el término fascista de forma despectiva para referirse a un gobierno -o persona- autoritario y represor. La facilidad y frecuencia con que el término es empleado, da pie a creer que la gente conoce en verdad la historia de uno de los movimientos sociales más importantes -junto al socialismo- del siglo XX. Lamentablemente ello no podría ser catalogado como cierto.

La muchedumbre en su ingenuidad e ignorancia cree ciega e ilusamente en la letra impresa, cree en todo lo que dice la historia oficial. Aquel -como sucedió con las civilizaciones de América, y por ende en este país (México)- que fue derrotado, ha sido privado de poseer una oportunidad de contar su historia, de defenderse sobre las calumnias realizadas desde una perspectiva diferente, la cual es incapaz de comprender sus ideas. Todo lo que se habla sobre el fascismo proviene de “estudiosos” cuyo país natal estuvo en guerra con este sistema ideológico. Hasta el día de hoy, casi nadie ha tomado en serio  las ideas de los fascistas, todo se explica desde una perspectiva lejana, razón por la cual el término fascista sea realmente desconocido por el ancho de la población quien inmediatamente realiza una asociación tan errónea como: fascismo solamente es el nacionalsocialismo. Esta afirmación debería ser considerada como un completo absurdo y error gravísimo, el cual, por cierto, tanto historiadores como sociólogos han tolerado y/o han permitido,  ya que a partir de la misma se han cimentado todas las criticas -centrándose meramente en la periodo de la guerra, olvidando todo lo que le precedió, restándole con ello importancia. ¡Lo bueno es que hablamos de historiadores imparciales!- que se le imputan al fascismo.  Nadie habla de la defensa del fascismo por la cultura, de su gran aporte tecnológico -nadie habla sobre el secuestro de científicos e intelectuales nazis por parte de los países “libertadores”. La punta del iceberg es lo que se conoce “operación paperclip” -, nadie habla de sus programas sociales, culturales, educativos,  tampoco nadie se atreve a analizar de forma crítica el modelo de nación orgánica. Modelo que a mi parecer supera en demasía al sistema corporativista -donde las personas no son vistas más que como un numero- predominante en la mayoria de las sociedades de occidente, y ni que decir del modelo socialista -igualatorio, donde todo mundo no es más que otro engranaje dentro de toda la maquinaria denominada estado y donde la disfuncionalidad de una sector es solucionada con su inmediato remplazo- al cual unos cuantos aun se aferran.

Bien analizado, el nacionalsocialismo es solamente una vertiente del fascismo italiano, una mera adaptación regional, en este caso, una adaptación netamente alemana. Esta ideología es un fenómeno social no exclusivo de -media- Europa, ya que el mismo se expandió por todo el globo llegando a países tan celosos de su cultura -lo que permitió una identificación natural por las ideas fascistas- como lo son Japón, varios países de Oriente Medio -lo que hoy en día es considerado Irán, Irak, Palestina-, así como de África -sobresaliendo Egipto y el Antiguo Imperio Otomano -. Tal fue su expansión y aceptación, que en determinado momento llego a tener serios conflictos con los demás órdenes sociales. Al final se enfrasco en una guerra -inevitable-, la cual determinaría el sistema a seguir. Como todos sabemos los fascistas perdieron.  

Algo que debiera tenerse en cuenta es que así  como existen diferencias “democracias”, también existen diferentes fascismos. Por ello, el Nacionalsocialismo a diferencia del fascismo italiano realizo algunas adaptaciones que distorsionaban gran parte de su esencia:

1.- La nación orgánica, base de la ideología fascista, fue sustituida en el nacionalsocialismo por la figura del führer, en este caso, Adolf Hitler representaría la nación orgánica, aquello que daba sentido al  trabajo de todo el aparato fascista recaería en una sola persona.

2.- Con la integración de las ideas Völkisch-Racistas, el nacionalsocialismo desvirtuó por completo las ideas iníciales propuestas por el fascismo. Este último, al ser un movimiento nacionalista, veía por el correcto funcionamiento de los aparatos de gobierno. Protegía su identidad cultural, pero jamás realizo distinción alguna sobre “razas” y/o géneros. Cualquier persona dispuesta a ayudar al “engrandecimiento” de la nación seria bien recibida. Clara diferencia con el nacionalsocialismo, quien distinguió y discrimino a las personas por su raza y/o procedencia cultural,  dos de sus principales enemigos ya que los consideraba una amenaza para su pueblo, pero sobre todo, una amenaza directa a su cultura, basados únicamente en la idea de que esta cultura -“aria”- era de las pocas en el globo capaz no solo de sustentar, si no también concebir conocimiento.

La incomprensión del fascismo deviene en gran parte por la sencilla razón de que la mayoría de los historiadores -alineados- evitan y niegan que el fascismo sea una respuesta natural a las acciones realizadas por los países “libertadores” durante el término de la primera guerra mundial y asentadas en el tratado de Versalles.

Aun con la renuencia de muchos de estos historiadores, se ha comenzado a reconocer que el fascismo surgió como un movimiento que vendría a dar solución a las grandes crisis en que se encontraban sumergidos varios países del globo. Constituyo la respuesta a la crisis ideológica, política, económica, cultural y militar que se vivían en varios países después de la gran guerra, así como de la gran depresión. Esto último no debería sorprender a nadie que tenga una precaria noción sobre historia, ya que la misma nos ha demostrado que después de una gran crisis surge -comúnmente- un gobierno “autoritario” que se encarga de restablecer el orden que de otra manera hubiese sido imposible.

En México sucedió exactamente lo mismo. Mario Molina previo -al igual que varios intelectuales de Europa previeron el surgimiento de los movimientos fascistas- en su obra Los grandes problemas nacionales el surgimiento de un gobierno autoritario -que señalaba como necesario-, el cual pocos años después nacería a través de la figura de Porfirio Díaz. Casualmente, y de igual forma que a los fascistas, de este gobierno solamente se estudia los últimos años. Nadie habla de la riqueza, estabilidad y empuje tecnológico que le dio al país. Nadie habla ni estudia la base social sobre la cual se componen dichos momentos -la famosísima clase media-, la cual a su debido tiempo, se encarga de una u otra forma de equilibrar la disparidad social existente. En México esto se conoció como la revolución mexicana, un tema que hoy en día se habla mucho pero se dice poco, un tema que creo vale la pena tratar de forma separada.

Mi idealismo romántico -que muchos critican- me conducen -al igual que a muchos fascistas o filósofos como Heidegger-  a encontrar en la ideología fascista algunas respuestas a las necesidades de nuestro país. La construcción de un país de abajo hacia arriba, con los mejores elementos de su sociedad es lo que platea el fascismo. Los parásitos e imbéciles serán señalados como tal y se les asignaran tareas adecuadas a sus habilidades. Los mejores hombres serán forjados bajo la más dura disciplina para con ello obtener los hombres que sostendrán el país. Los primeros en asumir responsabilidades serán estos hombres, así como los últimos en rendirse.

La creación de una nación unida que puede ser diferente en sus costumbres, pero no así en sus ideas es por lo que trabaja el fascismo. Todos unidos trabajando hombro a hombro para forjar un país prospero en el cual desarrollarnos como seres humanos. Una nación fuerte no se logra si no con la integración de todos sus miembros así como la incorporación de todo aquel que desee aportar su grano de arena. Educación, hospitales, centros de recreación, fomento a la cultura, trabajos dignos, todo ello propone el fascismo y gran parte de ello le brindo a su pueblo en los poco años que pudo existir. Desafortunadamente todo ello lo necesitamos en México desde siempre.

Algunos sociólogos afirman que las ideas fascistas constituyen un camino inviable para un país como el nuestro. Afirman que nuestra cultura y personalidad no permiten la adaptación de estas ideas, que las mismas, más que un adelanto representa un retroceso enorme. Quizás ello sea cierto, quizás no, lo unico cierto es que todos los factores que conducen al surgimiento de un gobierno autoritario se están conjuntando en México. Crisis social, económica, política y cultural están presentes y no hay ningún indicio de cambio. Lo único claro es que las libertades en este país  han comenzado a verse mermadas, y no por la existencia misma de un tipo de gobierno, sino que este se debe a la misma descomposición social, sobre todo, por la predominancia de una clase parasitaria y perezosa que solo vela por su interés propio y que desafortunadamente constituye el grueso de la población. El surgimiento de un gobierno autoritario -como el PRI de los años 40’s- no necesariamente significa que en México se vivirá una crisis mayor, ni se llegara a una limitación extrema de las libertades, privadas originalmente por la sociedad misma. Esto se deduce a partir de la revisión la historia, la cual nos indica que bajo gobiernos autoritarios, donde la ilusión sobre la libertad de decisión de las masas es arrebatada, México ha vivido sus mejores momentos, o por lo menos, en estos periodos ha construido una base solida que sostiene al país durante las décadas posteriores. Lo que me hace suponer que la sumisión de la masa es una respuesta natural de la misma para salir de la crisis que le aqueja.

No con todo lo anterior quiero decir que las libertades -simples percepciones creadas por ideólogos, que durante el último siglo ha sido modelada a la par del mercado (las redes sociales es el mejor ejemplo que me viene a la mente)- deban ser limitadas, pero sí creo que los errores y los mayores problemas de este país deben de comenzar a señalarse y atacarse de raíz desde este momento si lo que se desea es evitar llegar a tales instancias, tratando de una buena vez dejar de repetir patrones de conducta existentes desde siempre. Aunque saben, quizás los grandes esfuerzos que realizan los pocos intelectuales de este país -que por cierto muchos ya ni viven en el mismo- obtendrán siempre resultados pasivos únicamente por la condición inherente del ser humano, corrijo, condición propia de la masa, a la que aludía Vico dentro de su filosofía y que representaba magníficamente dentro de una helicoide.

Pero bueno ¿cuál es el verdadero problema en México, motivo que incita  personas como yo a buscar respuestas en ideologías no aceptadas que claman por la defensa de la identidad cultural?…Bueno el problema real con este país -y ahí porque creo que algo como personas modeladas bajo las ideas fascistas hacen falta de contrapeso en este país- es que desde su nacimiento se ha encontrado en crisis. Padece de un serio problema de identidad. Rechazo su herencia española, se aferro y atrevió a enorgullecerse de una identidad indígena que ahora le era totalmente ajena y desconocida y por lo tanto no le pertenecía, identidad que no se no podía ver más que con la perspectiva de un extranjero. Al hacer esto, los mexicanos nos condenamos a negar nuestra propia existencia y perdimos todo sentido real del lugar que tendríamos que ocupar en el mundo. Desde ese instante México se ha aferrado a cualquier identidad que pudiera robar.

Revisando la historia notaremos que algunas personas quisieron aferrarse a la grandeza de los pueblos indígenas, otros se aferraron a su herencia española y se convirtieron en lo que conocemos como conservadores. Los mexicanos, traumatizados por una serie de sucesivas carencias se han aferrado a todo aquello que vislumbre grandeza. Estas criaturas -aplicable creo yo a toda América Latina- se han limitado a ser unos tristes imitadores del mundo. El problema mayor es que nunca se han dado cuenta que solo se aferran e imitan lo superficial de los demás pueblos. De lo contrario no se podría explicar porque el mismo patrón de conducta se ha repetido desde el nacimiento de este país. En 1820 los mexicanos querían ser como los españoles. Para 1840 se deseaba ser como los franceses, algunos otros aspiraban a ser como los estadounidenses. Para 1910 continuábamos emulando a los vecinos del norte y a los ingleses. Para los años 30 México la sociedad se polarizaba de nueva cuenta -como en sus inicios-, algunos imitaban el modelo soviético, otros a los estadounidenses, mientras que pocos muy pocos se identificaban con los fascistas. En los años 90’s México deseaba ser como los estadounidenses. Hoy en día casualmente con el auge de las potencias asiáticas el mexicano se siente identificado con los asiáticos. Estoy completamente seguro que si se analiza el crecimiento económico y bienestar social de los países que han sido potencia en sus épocas se descubrirá una semejanza mayúscula con la adaptación de ciertos aspectos de la cultura de aquellos en México.

Hoy en día se habla de compartir lo mexicano al mundo, pero yo me pregunto: ¿Qué podría ofrecer un pueblo al mundo, cuando este lo único que ha hecho en toda su existencia es imitar al resto? Algunos otros argumentan que lo mejor que podemos hacer es comenzar a construir nuestra identidad a partir de algo más moderno y dejar de lado todos aquellos “anacronismos” a los que aun se aferran algunos -como el buen Monsivaís a los ideales liberales-. Yo me pregunto: ¿qué acaso no es ello lo que se ha venido haciendo y diciendo estos últimos 200 años?

Si fuese mucho más ingenuo, afirmaciones como las anteriores me harían pensar que Hitler tenia razón en muchos aspectos, sobre todo cuando afirmaba que en este mundo solo existen un puñado de personas creadoras, mientras que la mayoría son solo parásitos que roban comportamientos y conocimientos, alterando por completo su esencia.

Las condiciones actuales de este país, me ha conducido tanto a mí como a muchso otros a la incesante búsqueda de un movimiento centrado más en la persona y en el reconocimiento del esfuerzo en lugar de falacias creadas para los débiles y conformistas mentales.  Lo único que he encontrado en todo este tiempo se encuentra distante de toda lo aceptado, es lejano y desconocido para la gran masa: el fascismo y la filosofía que conduce a la misantropía.

El fascismo hasta el día de hoy representa para mi persona la ideología que me ayudo a forjarme una identidad. Se convirtió en un ideal, un símbolo bajo el cual me he guiado todos estos últimos años. Desechando toda la basura de la ideología, he logrado encontrar un grupo de ideas que logro poner fin a una gran serie de crisis personales que me aquejaban hace algunos años y que se adaptan muy bien a mi personalidad.

Si bien es cierto que muchas de las ideas en las que creo, son hoy en día inviables, no se debe por la impractibilidad de las mismas, sino sencillamente porque nadie hoy en día cree en el poder constructivo de la voluntad del individuo. La mayoría de las ideologías, y aun la misma filosofía, hoy en día se encuentran guiadas por las ciencias y el mercado, la gente no conoce la esencia del espíritu y la voluntad.  La filosofía, la gran encargada de despertar las mentes de las personas se ha vuelto en gran parte sumisa y ha cedido gran terreno a la ciencia. Materializa la filosofía, las ideas de la voluntad quedan prácticamente en el olvido y la fe en un positivismo disfrazado así como la libertad impuesta por el mercado, encuentran el camino libre.

En ocasiones he oído a las personas decirse lo maravilladas que han quedado al apreciar la recuperación de países como Alemania, Japón o Italia, aun después de haber estado en ruinas. La razón de todo ello es que esos grandes países jamás se atrevieron a negar su identidad, se aferraron a lo que eran y a lo que son. Si fueron capaces de levantarse de las cenizas se debió a que comprendieron las consecuencias de sus actos sin negar el antecedente. Lo que me conduce a preguntarme: ¿Sera tal la “grandeza” del mexicano que nos hace creer capaces de avanzar hacia un futuro incierto prescindiendo de las condiciones previas?

A lo largo de la historia, figuras “autoritarias” han surgido de la “nada” para dar solución a las crisis en que se encuentran sumergidos sus contemporáneos. Ello es una realidad que nadie puede ocultar. No existe un mejor gobierno o gobierno ideal. La elección y permanencia del mismo depende del apoyo y aceptación que se tenga sobre la afirmación de que dicho sistema e ideas son las mejores.